El Perdón como recurso para la elaboración de los traumas - Parte 3

PARTE 3

DIFERENCIA ENTRE JUSTICIA Y PERDÓN.

“Existen dos caminos que llevan al equilibrio, el más conocido es la JUSTICIA, pero su prima hermana es la que más situaciones puede resolver, se llama PERDON.”

Alfredo estaba con muchas dificultades económicas, no podía encontrar trabajo y tenía deudas de juego que ya comenzaban a causarles problemas.
Un día desesperado fue a la casa de un amigo que se llamaba Manuel para pedirle dinero prestado por unas semanas. Manuel, conociendo que Alfredo no era muy prolijo con sus deudas le explico que necesitaría si o si el dinero, 30 días después de que se lo prestará, pero como no confiaba mucho en la responsabilidad de Alfredo le pidió que le firmara un pagaré, con el fin de asegurarse de cobrar el dinero.
Acto seguido Alfredo le firmo el pagaré sin problemas y se fue con el dinero.

Cuando se cumplió el mes, Alfredo no aparecía con la plata. Por este motivo Manuel lo llamó y le pidió que le devolviera el dinero, a lo que Alfredo alego que no lo tenía y que dudaba mucho que lo pudiera obtener en el futuro.
Muy indignado con tal injusticia Manuel fue con el pagará a un abogado y comenzó un juicio para intentar cobrar lo que le debían, pero triste fue la sorpresa para el abogado y para el acreedor al enterarse que Alfredo se había declarado en quiebra y que no había nada para hacer. Ningún Juez podía obligar a Alfredo a pagar el pagaré, ya que no existía el dinero para hacerlo.

La ira y la bronca comenzaron a tomar dominio de Manuel por la injusticia que se estaba cometiendo. Insistía una y otra vez con distintos abogados y todos le decían lo mismo.
Manuel, ya no hacía nada más que pensar en cómo hacer justicia, y esto le llevaba mucho tiempo de su vida al punto que comenzó a descuidar otras áreas de ella.
Ya no se trataba de solo un pagaré, ahora se trataba de toda su vida. Ya no hacía nada que no fuera pensar en su derecho a cobrar.
El tiempo pasó y Manuel había perdido mucha calidad de vida desde que Alfredo lo había traicionado.

Un día, nadie sabe cómo, solo pensó en renunciar a ese pagaré por lo que decidió romperlo y empezar a concentrarse en como volver a hacer dinero.
Poco tiempo después Manuel no solo había recuperado su calidad de vida, sino que ya no estaba angustiado y amargado porque no tenía nada que reclamar, ya que no había ningún elemento legal para hacerlo.

HOMEOSTASIS PSIQUICA

La homeostasis es el equilibrio interno de las cosas. Todo funciona en base a equilibrios. Se necesitan 2 moléculas de hidrogeno y una de oxigeno para tener una nueva molécula a la que llamamos agua. Se necesita la entrada de aire y la salida de dióxido de carbono de los pulmones para mantener los equilibrios de gases en el cuerpo. Se necesita que los músculos ejerzan una fuerza muscular proporcionalmente inversa a la fuerza que ejerce la gravedad sobre nosotros para mantenernos de pie. Todo tiene un equilibrio para que funcione correctamente, de lo contrario tarde o temprano se producirá la ruptura del sistema.

¿Y que pasa si no es así? Se produce el caos. No se forma la molécula de agua, tan necesaria. Se sufriría de alcalosis o acidosis metabólico que es un problema físico muy serio si no se corrige, o nos caeríamos a cada rato o saltando todo el tiempo, según sea el caso de acuerdo a los ejemplos mencionados. Cuando no hay equilibrio, predomina el caos y el desorden, lo que lleva a inestabilidades y aniquilación de sistemas.

A nivel psíquico ocurre lo mismo. De alguna manera, los seres humanos necesitamos cerrar temas para poder avanzar sin problemas en nuestro crecimiento psíquico. Cuando alguien deja un tema sin concluir existe mecanismo de defensas que encapsulan la situación y nos permite continuar con nuestras vidas por un poco de tiempo, esto es lo que llamamos como represión o “reprimir el recuerdo”. Pero estos mecanismos son solo útiles en casos de emergencias mientras la persona elabora la situación, no es algo que sostenga indefinidamente el equilibrio psíquico de la persona. Funcionaría como el que esconde la basura debajo de la alfombra, todo va bien mientras nadie levante la alfombra. Y las personas pueden levantar la alfombra por dos motivos, o para guardar mas basura o por accidente.

Con nuestra mente funciona de la misma forma, las personas pueden reprimir recuerdos o situaciones que no resuelven, pero existe el riesgo que alguien o algo nos ponga en evidencia nuevamente, o existe el riesgo que intentando volver a reprimir otras situaciones nos damos cuenta que ya no tenemos capacidades psíquicas para hacerlo y todo sale a la luz nuevamente.

Por este motivo las personas necesitan procesar la basura, sacarla de la mente. La basura son todas esas situaciones que hay que elaborar, “un abandono”, “una violación”, un despido, un fracaso, lo que sea, solo necesitamos volver a tener armonía, volver a tener homeostasis psíquica para seguir viviendo y enfrentar nuevas vivencias.

Decíamos que existen dos formas de procesar las cosas, o haciendo justicia, o perdonando.

Ocurre que no siempre se puede hacer justicia. Justicia es dar a alguien lo que merece. Si alguien nos abandonó la justicia no sería odiarlo, la justicia sería que nos devuelva todos los años que nos privo de su presencia, pero eso no es posible, no se puede cobrar esa deuda. Es incobrable, como en el caso Alfredo, el cual no tenía los recursos para pagar lo que debía.

Existen situaciones en que las personas no pueden pagar sus deudas de vida. No pueden devolver la virginidad a una niña, no pueden quitar las noches de espanto de su mente, ni el dolor moral. Esa situación es basura que hay que procesar y la justicia no es eficaz, porque ni aun yendo a la cárcel el violador va a pagar la deuda con su víctima.
¿Pero que hacer entonces? ¿Mi vida queda en manos de un miserable?, ¿tiene él, el poder de quitarme la calidad de vida? Solo si se lo damos, solo si guardamos la basura que nos dejo en la casa. ¿ y como la sacamos si dijimos que no podemos hacer justicia? Podemos continuar con nuestras vidas aceptando las perdidas. ¡pero no es justo! Dirá alguien.
Claro que no! No lo es, ni podrá serlo, y usted puede aceptarlo o perder toda una vida intentando cobrar lo que no tiene forma de cobrar, o tiene la posibilidad de sacarle jugo a la vida que le queda para ser vivida. La elección la tiene usted.

Demandar justicia

Cuando trato este tema con las personas me miran como si estuviera del lado de las personas que hacen daño y no del lado de los afectados. Definitivamente mi posición es no avalar a las personas que desatan injusticias tan impunemente. Pero no puedo detenerlos, entonces solo puedo educar a las víctimas a rescatar todo lo que se pueda de su vida psíquica.

Demandar justicia cuando se está totalmente seguro que no se conseguirá solo aumentará nuestra tensión arterial y despertará una gastritis que antes no estaba. Demandar justicia es nuestro derecho, eso nadie lo duda. Todos podemos pasar la vida exigiendo que quiten de nosotros la carga que pusieron otros. Todos podemos exigir que el pasado sea cambiado, que los recuerdos sean borrados y que los sucesos que vivimos sean otros. Todos podemos hacerlo pero de nada servirá. Demandar justicia cuando no se puede obtener es como el que va a una carnicería y comienza a exigir que se lo atienda y que le den botones para su saco. Por más que grite y que se enoje, no conseguirá sus botones, solo obtendrá mayor bronca porque su exigencia no es cumplida.

La justicia es buena, equipara las situaciones y deja conforme a todos, pero no siempre es llevada a cabo por las personas. De hecho es más probable que las personas sean injustas tratando de hacer justicia a que logren su cometido. ¿Por qué? Por que el ser humanos es muy subjetivo es decir que siempre evaluará desde una perspectiva y valoración personal no siempre protocolizada. Es decir: No esta escrito en las leyes como se trata a un tío que abuso de nosotros en la infancia, puede decir que le corresponde desde lo legal pero no esta nada escrito en cuanto a las emociones que debemos tener, por lo tanto esa área queda a la libertad de cada uno, es subjetivo, es personal.

Demandar justicia es un derecho pero también es una opción. No es una obligación hacerlo, no se trata de quedar como tontos se trata de administrar nuestra psiquis lo mejor posible.

Tonto es el que sabiendo que no llegará a ningún lado toma un camino porque todos le dicen que lo haga. Tonto es el que sabe como mejorar su calidad de vida decide no hacerlo con el objetivo de arruinarle la vida a otro. Tonto es el que trata de llegar a la luna saltando, o el que pretende sacar agua de la roca firme. Muchos son tontos, pero nunca seremos tontos por perdonar. Nunca seremos menos por hacerlo, no señor, perdonar es una opción de libertad y es nuestra decisión hacerlo.

Ser libres de las personas

El perdón nos da el poder de ser libres de las acciones de las personas. Nos da el poder de no ser dañados por enfermos que tratan de arruinarnos la vida solo porque les queda cómodo hacerlo. Perdonar es un derecho, pero también es una obligación si queremos avanzar. Nadie avanza sin perdonar porque siempre tendrá que volver a repasar lo ocurrido para recordar que el tema no está terminado.
Cuando alguien decide no perdonar, está decidiendo estar esclavizada a la persona que la daño. Esclavizada en la mente, en el recuerdo, en la emoción. Podrá haber pasado tiempo, distancia, podrá haber muerto la persona que nos daño, pero nosotros seguiremos esclavizado

Diez pasos hacia el perdón

  1. Escribe en una hoja los nombres de las personas que te han ofendido o herido. (Vale incluir a Dios y tu propia persona).
  2. Trata de reconocer cual es la emoción predominante que frente a estas personas, la forma en que te ofendieron y cual es el significado que tiene para ti lo que hicieron. (Ej. Mi tío abuso de mi. Que significa para mi vida? Que ya no soy virgen, si se trata de una mujer, o que ahora voy a ser homosexual, si se trata de un varón. )
  3. Ordena la creencia. ¿Existe la posibilidad que tu valoración este distorsionada? ¿Te sirve de algo mantener la exigencia de que lo que ocurrió no haya pasado? ¿Cambia en algo tu exigencia? ¿Lo que te ocurrió, puede pasarle a la gente? ¿Tu eres gente? ¿te pudo haber pasado?
  4. Decide perdonar. Perdonar es una decisión, no una emoción.
  5. Arma una lista de la forma de pensar que tienes frente al hecho que te daño, o la persona que lo causo. De forma seguida pon el pensamiento que te conviene activar en lugar del otro, para que no genere emociones que te perturben.
  6. Utiliza el recurso de la empatía para intentar comprender la forma de pensar la persona que te daño. (No lo estas aceptando ni apreciando, solo lo intentaremos comprender para mejorar nuestra posibilidad de perdonar)
  7. No esperes que tu perdón genere un cambio en la otra persona o situación.
  8. Presta atención a la mejor calidad de vida que podrás desarrollar, describe tus nuevas emociones.
  9. Si hay alguna culpa que te corresponde, acéptala y pide perdón en cuanto dependa de ti.
  10. Destruye la lista de personas y repite en voz alta tu decisión de perdonarlos.

Quisiera terminar con una frase que me parece muy oportuna para este capitulo: Cuando uno perdona decide hacerlo porque no tiene nada que resolver, cuando no lo hacemos intentamos resolver algo que no sabemos que es.

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