El Perdón como recurso para la elaboración de los traumas - Parte 2

PARTE 2

Relación entre la capacidad de Perdonar y la Tolerancia a la Frustración.

“El perdón es un recurso psíquico indispensable para elaborar los traumas.” Dr. Sebastián Palermo

Cuando Angélica llego a la casa de su Abuela, se dio con la noticia que ella se había olvidado de que era el día de cumpleaños de Angélica. Esto la angustió mucho ya que hacía tiempo que le había prometido que juntas iban a ir al cine para festejar. Lo peor de todo fue ver como su abuela cambiaba el plan desarrollado con ella para irse con su prima a otro lugar.
- Nunca me voy a olvidar lo desplazada que me sentí.- comento ella en el consultorio.
Desde entonces la relación de Angélica con su abuela cambio y esto le genero mucho stress, cada vez que se juntaban en familia ella recordaba con insatisfacción la ofensa cometida por su abuela, lo que le permitía vivir nuevamente la emoción desagradable y volver a sufrir el mismo acontecimiento una y otra vez.
- Porque no perdonas a tu abuela?
- Lo he querido hacer pero siempre me nace de hacer otra cosa.-
- ¿Cómo que te nace?
- Siento de hacer otra cosa.-
- ¿Y que tiene que ver?
- Bueno si yo la perdono tendría que sentir paz con ella.-
- La paz la vas a empezar a sentir cuando empieces a cambiar tu forma de pensar hacía ella de forma diaria.-
- ¿Cómo sería eso?.- Pregunto Angelica.-
- Pues bien, ante cada vez que te juntes con tu abuela, no le des rienda suelta a tus pensamientos, sino que cuando empieces a castigarla en tu mente, recuerda que ya la perdonaste y que no tienes elementos para condenarla porque ya fue absuelta por ti.-
-¿Pero y si siento otra cosa?-
- Lo que sientas es producto de tus pensamientos pasados, ahora tienes que esperar que los nuevos pensamientos sobre ella empiecen a dar sus emociones.-
- ¿Y si en ese momento no tengo ganas de tratarla?-
- Perdonar no significa demostrar cosas que no sientes, pero si dejar de tratarla injustamente. Si ya no hay nada que ella te deba, porque ya la perdonaste, trátala con respeto aunque no hace falta que sientas una afecto hacía ella y que las estés abrazando o dándole besos como si la relación fuera muy afectiva.

Para perdonar es necesario saber frustrarse

En el caso mencionado, el terapeuta estaba tratando de focalizar a Angélica en lo que le convenía, no en lo que tenía que hacer. Era obvio que su abuela había sido injusta con ella, pero eso no podía remediarse y la consecuencia de esto era la mala calidad de vida que llevaba Angélica cuando se trataba de relacionarse con su abuela, debido a que no era capaz de elaborar la angustia que le causo.

Ya explicamos en el capitulo anterior acerca de la utilidad de elaborar la angustia y el sufrimiento, pero vuelvo a hacer énfasis en que no se trata de estar de acuerdo con lo que ocurrió, o aceptarlo como si tuviéramos la posibilidad de no hacerlo. Se trata de que el hecho ocurrió si o si, y esto no va a cambiar por mas exigencias que apliquemos sobre la vida (esto no es justo, esto no tendría que haber pasado, yo no acepto lo que ocurrió, esto no lo quiero en mi vida, yo no quiero tener un pasado así, etc.) y por más que nosotros no estemos de acuerdo con que eso este en nuestro pasado. Por lo tanto viendo que no tenemos para donde hacernos, solo continuar viviendo, lo más conveniente es tratar de rescatar lo más posible para que los daños sean los menos que se puedan.

Esta posición es el “rescate del huracán”, y es lo que ocurre con los sobrevivientes de alguna inclemencia climática luego que la misma pasa por sus casas. Estas personas lo que hacen es tratar de ver lo que todavía sirve para tratar de reducir las pérdidas. Es por eso que la capacidad de elaborar, está asociado con esto de separar las cosas que todavía se puedan usar y continuar con los recursos existentes.

Cuando una persona intenta perdonar a alguien va a pasar por un período donde las emociones se van a mezclar entre bronca, angustia, y tristeza. Esto es debido a las diferentes etapas de los pensamientos por las que pasa el sujeto hasta que estabiliza y domina las ideaciones que esta acostumbrado a tener referente al tema.

Ejm. Juan estaba acostumbrado a pensar mal de un compañero que en una oportunidad se burlo públicamente de el en el trabajo. Desde entonces lo único que se le cruza por la mente cada vez que lo ve es lo repulsivo que le parece su compañero.
Un día Juan decidió perdonarlo, pero su mente estaba acostumbrada a asociar a la imagen de su compañero con pensamientos agresivos, por lo tanto a Juan le llevo un tiempo mas dominar y corregir las ideas que tenía de su compañero, por lo que todo ese tiempo su sensación cada vez que lo veía, era la misma que tenía antes de perdonarlo.
Poco a poco en la medida que su mente se ordenaba sus emociones también lo hicieron hasta llegar a ser normal la relación.
Para que Juan pudiera llegar a estabilizar sus pensamientos, paso por un tiempo de angustia y broncas ante la presencia de su compañero y para eso le fue necesario utilizar un recurso psíquico muy importante, La tolerancia a la frustración.

Frente al significado

¿Porque las personas entienden pero no aceptan el proceso del perdón?
Todo se desencadena a partir de la demanda que tienen los sujetos. “Esto no debería haber pasado”, “el no debería haber hecho eso”, “El no tendría que haberme dañado”. Estas demandas son sostenidas por una valoración acerca del acto de la injusticia que es lo que
sostiene la decisión de no perdonar.

Ejem. “¿Qué pasa si esa persona le causa daño?”, tendría que pagar por ese daño… ¿Y que significa que el no pague por ese daño?, significa que se salió con la suya. ¿Y que significa que se haya salido con la suya?, significa que yo soy un estúpido.
Es por esto que no perdona porque si lo hace, significa que es un estúpido y como no acepta quedar como un estúpido aparte de haber sido victima de la ofensa del otro, decide cobrárselas por medio del recurso de los pensamientos agresivos.
Debajo de la decisión de no perdonar está lleno de creencias y valoraciones que tenemos arraigadas en lo más profundo de nuestros esquemas de pensamientos Son esas creencias las que debemos desarticular para que puedan comenzar a operar los nuevos sistemas de
valoraciones.

Siempre que uno decide no perdonar esta implicado el YO, el amor propio. El problema es que justamente lo que se daña si uno no perdona es el Yo, ya que la calidad de vida disminuye.

Se perdona a la persona se juzga el acto

En el capítulo de la Autoestima, acordamos que era una distorsión calificarnos a nosotros mismos por las acciones que cometíamos. Dijimos que no somos lo que hacemos sino que muchas veces hacemos cosas que no somos.
Somos mucho más que maquinas productoras de acciones, somos cúmulos de experiencias que tienen funciones definidas y propósitos establecidos. Cuando rotulamos nuestras vidas en base a nuestros errores, generamos varios efectos sobre nosotros mismos.

  1. Realizamos una distorsión cognitiva denominada “abstracción selectiva”, lo que significa definir toda una situación en base a un solo detalle del panorama. Abstraemos del conjunto de toda la situación un detalle en base al cual analizamos algo. Un ejemplo seria el siguiente: “Juan fue a pasar el día con su hijo, paseo por el parque y comieron helados. En un momento de la tarde su hijo se tropezó y se lastimo levemente sus rodillas. Luego de esta situación Juan se angustió mucho porque el ya estaba calificando el día como que hubiera sido mejor no llevar a su hijo al parque.”
    Juan concluyo su análisis basándose solo en que su hijo se había caído, pero descarto el resto del día, el “abstrajo” de forma selectiva una situación y califico todo en base a ella. Lo mismo ocurre con nuestras vidas, si aprendo a definirme como un fracasado porque no termine la secundaria o la facultad, corro el riesgo de no tomar en cuenta los logros obtenidos.
    Cuando se trata de perdonar, pasa lo mismo, es necesario ver la totalidad del evento y el contexto general de una situación. Ejemplo: “Si un amigo se olvida de llamarnos para nuestro cumpleaños, seria apresurado calificarlo como mal amigo sin tomar en cuenta las experiencias vividas y más si esta puede ser una situación aislada.”
     
  2. Corremos riesgo de centralizar el enfoque de nuestra atención en ese detalle, desplazando el resto de las cosas buenas que pueden llegar a estar pasando. Esto va a ocupar gran parte de nuestro día y como consecuencia el estado de ánimo va responder en base al significado que le estemos dando a ese tiempo. Bueno, malo, regular, etc. Siguiendo con el ejemplo: “Juan paso el resto del día pensando que había sido un mal padre porque su hijo se había caído, esto desplazo todo los buenos momentos que había tenido y se angustio mucho pensando en este tema.”
     
  3. El pensamiento se vuelve tan obsesivo que la persona piensa mas en no cometer los errores que cree que comete, y este pensamiento reiterativo los induce a equivocarse.
    Este es un tema muy complicado, los psicoanalistas podrían dar una buena explicación del asunto, porque pareciera que cuanto mas queremos evitar algo mas ocurre. Es como si el temor o miedo se transformará en una especie de fe negativa. Es como que el que se dice a si mismo: “estoy a dieta, no tengo que comer”, luego se vuelve a repetir una y otra vez, “estoy a dieta no tengo que comer”, “no tengo que COMER”, “no tengo que COMER”… y de alguna manera el registro que queda en su sistema de cognición es “COMER”, mas allá de lo que tenga o no tenga que hacer.
    Ahora cuando nos calificamos a nosotros hacemos lo mismo: “no tengo que ser torpe”, “no tengo que ser torpe”, no tengo que ser TORPE”, “no tengo que ser TORPE”. Y el registro que queda es el de torpe, porque de alguna forma la atención se concentra más en esta palabra que en la acción “no tengo”, por lo tanto vuelve a calificarse y a ordenarse lo que él es, SER TORPE. Y como actúan los torpes? “torpemente”, por lo cual así vuelve a comportarse reforzando su creencia.
     
  4. Adquirimos una identificación errada que nos induce actuar de esa manera: Cuando nos identificamos con alguna calificación o rotulación acerca de quienes somos, esa calificación se convierte en nuestra puerta de acceso a lo que llamamos ideaciones permisivas, que son las excusas que tenemos para seguir actuando de determinada manera. Ejemplo: Si alguien cree que es adicto, cuando llegue el momento de tener que luchar contra el deseo de consumir o no, tendrá una excusa que lo habilitará para tal conducta, “soy adicto” y los adictos consumen, así que si consumo no voy a sorprender a nadie porque la gente espera que yo consuma porque soy adicto.
    Es muy común para mi ver en el consultorio a personas que no quieren cambiar y me ponen la excusa de lo que ello son y por lo cual no cambian. – Sabe que pasa Dr. Es que yo soy infiel de nacimiento, por eso no puedo cambiar.-

Es por todos estos motivos que no es conveniente calificarnos por nuestras acciones, para no distorsionar cognitivamente el asunto. Si nos rotularnos de algo que hacemos a veces, nos conlleva el riesgo de inducirnos a actuar de la forma en que nos rotulamos.

De la misma manera que se aplica a nosotros, esto se aplica a otros. Es decir que las personas no son lo que hacen, sino que hacen cosas que no tienen que hacer muchas veces. Por eso recomendamos para poder sanar relaciones que no se condene a las personas
sino que se centre la acción de justicia sobre el acto.
Lo que se perdona es a la persona y se condena el acto, esto quiere decir que declaramos al acto como dañino para nosotros y por lo tanto lo excluimos de la lista de momentos agradables y lo ponemos en la lista de momentos no deseados. Pero a la persona se la perdona mas allá del acto. ¿Por qué? Por todo lo que estamos exponiendo referente a la conveniencia de perdonar.

¿Y qué pasa si la persona continúa agrediéndome luego de haberla yo perdonado?

Es muy importante aprender a poner límites, en el capítulo de las relaciones interpersonales vamos a desarrollar este tema con mucha mayor precisión pero quiero adelantar algo de este tema. Perdonar implica anular el acto de nuestra lista de cobranzas, porque ya decidimos que era incobrable y que por conveniencia de la administración de nuestras emociones esto es lo que convenía, pero esto no significa que el cliente al que declaramos incobrable vuelva a sacar crédito en nuestro banco de confianza.

La confianza es un vinculo que se desarrolla, pero cuando se quiebra es necesario volver a construirlo, por lo tanto va a pasar por todas las etapas de crecimiento que paso antes que estuviera desarrollada, pero a esto se le va a sumar el historial de la falla. Es por eso que cuesta mas reconstruir una confianza que edificar una de cero. Lo que no quiere decir que no se pueda.

Cuando una persona repite su agresión contra nosotros, consciente o inconscientemente nuestra responsabilidad es evaluar los beneficios que va a acarrear sostener la situación y los beneficios que va a acarrear dar por terminado ese tipo de relación.

Ejemplo: Una mujer se presento a la terapia buscando la forma de aprender a vivir con su marido el cual la golpeaba de forma repetida una y otra vez.
Al analizar la situación observamos que su marido no tenía la intención de cambio y que no consideraba un problema mayor la situación. Mónica, que así le vamos a llamar a nuestra paciente, tenía dos hijos los cuales veían la escena cada vez que se desarrollaba en la casa.
Era obvio que Mónica corría riesgo y también sus hijos, ¿Por qué? Porque si por alguna situación su marido iba preso, sus hijos iban a tener desde problemas emocionales, pasando también por lo económico. Sin hablar de la propia vida de Mónica la cual corría peligro.
Cada vez que el la golpeaba pasaban unas horas y el venía arrepentido pidiendo perdón y asegurando que sería la última vez que lo haría. El tiempo paso y Mónica ya no creía en un cambio. Su confianza se había roto. ¿Tendría ella que perdonar y continuar intentando? Lo sano sería que se alejara hasta que el pueda ejecutar un tratamiento o bien dejar el matrimonio de forma definitiva. ¿Por qué? Pues es una cuestión de sobrevivencia. ¿A qué costo continuar? ¿Quién sería beneficiado?
Esto no significaba que Mónica no perdonara, a ella no le convenía pretender la justicia por que no la iba a conseguir. Por lo que decidió perdonarlo y continuar con su vida. Ella hoy no tiene rencores y puede verlo sin problemas cada vez que el va a buscar a sus hijos, pero ya no son marido y mujer.

Perdonar no significa que no conozcamos lo que es bueno o malo para nosotros.

Dios nos doto de inteligencia para esto, para poder interpretar las situaciones y administrarlas lo mejor posible de acuerdo a nuestras posibilidades. Si un amigo tiene la costumbre de pedir dinero y no devolverlo, entonces le perdonare la deuda pero la próxima vez que solicite mi favor en lo económico le tendré que explicar que no puedo confiar en ese aspecto en él porque tiene la debilidad de no priorizar sus compromisos económicos. ¿Y si se ofende? Pues ese ya no es un problema nuestro, el que tendrá que perdonar nuestra ofensa es el, si así interpreta nuestra acción.

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